No hay creatividad sin fracaso o error.

Updated: Aug 26, 2019

Decía Sara Blakely, la famosa creadora de la marca Spanx, que cuando era más joven y aún vivía con sus progenitores, al llegar a casa, su padre siempre le preguntaba en cuantas cosas había fracasado ese día. Una forma de lo más irritante de recibir a tu hija después de un duro día de trabajo o estudio. Pese a que la pregunta podría poner los pelos de punta a más de un@, era evidente el significado de dicha pregunta: si no estás fracasando en nada, no estás evolucionando.


Si llevamos esta pregunta al terreno de la creatividad, nos damos cuenta de que son pocos los grandes fracasos con los que nos cruzamos, porque son muy pocos los riesgos que corremos a la hora de crear. Pese a clamar que todos somos especiales y únicos, en nuestra forma de ser o de hacer las cosas, la realidad nos enseña que tendemos a modelar lo que hacen otros mucho más de lo que nos gustaría admitir. Y eso es una demostración de falta de riesgo, o miedo a ser creativo.


Cuando abres Instagram, te encuentras con que todo el mundo hace más o menos lo mismo, hasta tal punto que las cuentas de la gente que sigues se parecen unas con otras. ¿Quién no ha visto la típica foto de la chica andando por delante de su novio cogiéndole de la mano? ¿Quién no ha visto la típica foto del ala naranja de un avión de Easyjet que contrasta con el cielo azul? ¿No te suena? ¿En serio? Entonces creo que debes ver este maravilloso vídeo que enseña lo poco creativos que somos sacando fotos de nuestros viajes.



Esta forma repetitiva de repetir (valga la repugnancia) las cosas no es solo propio de Instagram. No. Ocurre en todas partes. En Twitter, dónde los famosos nos empalagan con típicos mensajes para atraer la atención de sus aburridos fans, con cosas como “Tengo una sorpresa que os revelaré muy pronto! Queréis saber lo que es?” o “Estoy que no tengo en mí hoy, pero no os puedo decir por qué”. En los Anuncios de la tele dónde parece que todas las marcas desde Font Vella a Conguitos juegan a ser la representación de la autenticidad, con guiones bastante rancios que no le van a llegar a nadie, por ser un poco “más de lo mismo”.


Font Vella:


Conguitos:

En la literatura, donde hay más libros de liderazgo o superación personal que gente en el planeta que se quiera superar a sí misma. En la música, con su casi inagotable reciclaje de éxitos de décadas pasadas. En el arte, donde todo se ha convertido en diseños firmados por un artista que nada o casi nada ha tenido que ver en el proceso creativo. En la moda que, al igual que la música, parece un recordatorio de épocas pasadas a grandes gritos de "Este año, vuelven las hombreras" "las plataformas" y hasta los mullet (corte de pelo que consiste en tener el cabello corto por arriba y largo por detrás).


Hoy en día, todo parece un calco. No nos atrevemos a probar cosas. No tenemos valor. Los pocos que lo hacen tienen muchas más posibilidades de destacar., así que tenemos que fracasar como decía el padre de Sara Blakely. Debemos cometer errores, equivocarnos, y pasarlo bien haciéndolo. Es cansino buscar la perfección y francamente a nadie le entusiasma y a todos nos aburre.


A mí personalmente, estos ejemplos aquí debajo, sacados del libro "¡Qué desastre! de Erik Kessels, me parecen mucho más divertidos que cualquier discurso grandilocuente de Nike, cualquier obra de arte remilgada, y cualquier fotografía instagramera perfeccionada a base de filtros y más filtros. Fijaros en este anuncio. Cuando andas por la calle, ¿cual vas a mirar? ¿El anuncio perfecto de Mango o éste colocado del revés?


Si ves un puzzle terminado, ¿en cual te fijas más? ¿En el típico hecho de forma típica por alguién tipico o en éste?

¿Qué prefieres? ¿Una foto de un retrato a base de filtros de instagram o este collage hecho con fotos sacadas de la basura?

Y, ¿Qué me dices del arte del Chindogu? Un arte japonés inventado por Kenji Kawakami (El inventor del selfie stick) que solo pretende crear cosas no útiles, pero que en el fondo podrían tener cierta utilidad, como este stick de mantequilla para no romper la tostada:

O este ventilador para enfríar los noodles y que así no se te queme la boca al comerlos:

O incluso este casco para que te sujete la cabeza cuando te quedas dormido en el metro y así no ir pegando cabezazos como un pelotudo.

No hay suficientes ejemplos así en el mundo. Lo que tenemos a nuestro alrededor es aburrimiento y ranciedad. Casposidad. A veces, yo he sido el artífice de toda esta falta de creatividad e innovación también. Atrevámonos a fracasar, a crear cosas no útiles, a cometer un montón de errores. De uno de ellos, quizás salga lo más valioso que hayamos hecho nunca.


Santiago Cosme. Autor del libro "Superpoderes Creativos". Formador en Ideación, y procesos creativos para empresa. www.santiagocosme.com